Etiquetas

, ,

Cuando frenamos resulta apreciable que tendemos a ir hacia adelante, como si algo nos impulsara. Pero resulta que nada nos empuja, sino que es un caso de la inercia actuando. La inercia es la propiedad de los cuerpos de resistirse al cambio del movimiento. Esto quiere decir que sino actúa una fuerza externa sobre un cuerpo, este permanecerá es su estado original, ya sea de movimiento o de reposo.

Andando en auto, nosotros estamos en estado de movimiento, porque estamos en el auto mismo. Pero cuando frenamos, la fuerza de freno se aplica al auto, y no a nosotros. Según la ley de inercia, como sobre nosotros no actúa una fuerza neta (la fuerza de freno actúa sobre el auto), nuestro estado tenderá a permanecer igual. Entonces cuando la fuerza de freno se aplica al coche, este reduce su movimiento, pero nosotros no, ya que la fuerza es externa, no actúa sobre nosotros. Por ende, nuestro movimiento tenderá a permanecer como estaba, es decir, con la velocidad del auto antes de frenar. Una vez que el auto reduce su velocidad, nos parece que nos “impulsamos” hacia adelante, pero no es más que nuestra inercia. Nuestro movimiento resulta ser mayor que el del auto, que está frenando, lo que se evidencia con ese especia de “empuje” que percibimos.

Esta ley de inercia es muy conocida por los cinturones de seguridad y los airbags, las medidas de seguridad. Ambos actúan para contrarrestar la inercia e impedir que salgamos despedidos hacia afuera luego de un choque a alta velocidad (A mayor velocidad, un choque es más peligroso, dado que nuestro movimiento será mayor, y por ende nuestra inercia respecto al frenado repentino del auto).

Más información:

Anuncios